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De ‘foco de problemas’ a herramienta educativa. La alternativa que propone Fútbol Más al debate sobre el fútbol en los patios 

Mientras algunos ayuntamientos debaten retirar el balón de los patios por conflicto y desigualdad, una experiencia en Sevilla plantea una realidad incómoda: el problema no es el fútbol, es cómo lo estamos enseñando. Frente a quienes defienden prohibir el fútbol en los patios escolares, otras experiencias apuestan por regular el juego y educar en valores como alternativa para promover la inclusión.

“El fútbol en los colegios es un foco de problemas”. El titular ha vuelto a abrir una discusión recurrente: ¿Se puede mejorar la convivencia escolar sin prohibir el fútbol? La moción presentada en Sant Antoni (Ibiza) para transformar los patios en espacios más igualitarios ha reactivado una conversación que ya se daba en numerosos centros del país. 

Diversos estudios han señalado que el campo de fútbol suele ocupar el centro del patio y que los niños físicamente más activos tienden a monopolizar ese espacio, relegando a muchas niñas y a otros perfiles a zonas periféricas. El conflicto, la competitividad excesiva o la exclusión aparecen con frecuencia como efectos colaterales. El diagnóstico, por tanto, no es falso, y el debate sobre los patios es legítimo y necesario.

Sin embargo, la pregunta de fondo es otra: ¿la solución pasa realmente por eliminar el balón y el campo? Es innegable que en España el fútbol se vive con una intensidad que, en ocasiones, traslada dinámicas poco educativas a edades tempranas. Pero quizá la cuestión no sea elegir entre retirarlo o mantenerlo sin más, sino asumir que, como cualquier actividad deportiva o cultural, requiere contexto, normas claras y acompañamiento.

Cómo mejorar la convivencia en el recreo sin prohibir el fútbol

En un contexto donde cada vez más centros revisan el uso del balón en el recreo escolar, la experiencia de Sevilla introduce una alternativa práctica. En el CEIP Príncipe de Asturias, en el barrio de Torreblanca, decidieron probar algo distinto: no quitaron las porterías, pero cambiaron las reglas del juego. Para hacerlo contaron con la Fundación Fútbol Más, entidad social especializada en intervención sociodeportiva que impulsó e implementó el proyecto “Más que Patios” entre febrero y junio de 2024. 

Durante dos días a la semana, en la media hora del recreo, 220 niños y niñas participaron en una reorganización completa del patio. El punto de partida fue escuchar al alumnado mediante cuestionarios para conocer qué actividades querían realizar. Después, el patio se dividió en cuatro zonas organizadas, cada una vinculada a una actividad deportiva diferente y acompañada por un técnico o técnica sociodeportiva de la fundación. El fútbol no desapareció, se estructuró.  

La intervención se apoyó en la metodología propia de Fútbol Más, basada en la teoría de la resiliencia y en herramientas pedagógicas como la Tarjeta Verde, que reconoce comportamientos positivos dentro del juego como el respeto, la cooperación, y la gestión emocional. De esta forma, el ganador o ganadora del partido no necesariamente se define por marcar goles, sino por cómo juega y su comportamiento en relación con el equipo.   

Al principio, los partidos con balón generaban las tensiones habituales. Sin embargo, con el paso de las semanas el clima cambió, se redujeron los conflictos y la intensidad competitiva bajó. El modelo demostró que no es necesario prohibir el fútbol para mejorar la convivencia, sino acompañarlo con presencia profesional, normas compartidas y una organización intencionada del espacio que distribuya usos, tiempos y dinámicas. Esa misma organización permite además incorporar y dar valor a otras propuestas deportivas, ampliando las oportunidades de participación y garantizando que todas las niñas y niños encuentren su lugar en el patio.

“El fútbol se puede reconfigurar en cuanto a los valores que muchas veces le rodean: competitividad excesiva, machismo… Con esta experiencia comprobamos que a través del fútbol se pueden promover otros valores muy positivos”, explica el director del centro, que reconoce que fue “un descubrimiento” ver cómo el juego cambiaba cuando cambiaba la estructura. 

En pleno debate nacional, la propuesta de Fundación Fútbol Más en el barrio de Torreblanca no pretende zanjar la discusión, pero sí aporta un matiz relevante: el fútbol no es neutro, pero tampoco está condenado a generar conflicto. No se trata de expulsar el balón del patio, sino de resignificarlo. Porque cuando el fútbol en el patio se estructura, se acompaña y se educa, deja de ser un foco de conflictos y empieza a ser una oportunidad para la inclusión, la educación y la convivencia.

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